El uso crónico de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) está justificado en casos graves de esofagitis o en tratamientos prolongados con AINE o antiagregantes plaquetarios en pacientes con factores de riesgo. Para las otras indicaciones de uso, el tratamiento se recomienda sólo entre 2 y 12 semanas; después hay que reevaluar su indicación. A pesar de estas limitaciones, el uso de IBP ha aumentado de manera exponencial en los últimos años y, tal como comentábamos en una entrada previa, casi un 60% de la población mayor de 65 años recibe un IBP de manera crónica. Esto hace que cualquier riesgo asociado a su uso tenga un impacto relevante en la práctica clínica. Los autores de este estudio plantearon evaluar la aplicabilidad de un algoritmo de deprescripción en pacientes hospitalizados con uso crónico de IBP.
Se diseñó un estudio prospectivo que incluía pacientes hospitalizados consecutivos de gastroenterología con uso crónico de IBP. Se reevaluó la prescripción y se aplicó un algoritmo de retirada previo consentimiento del paciente. El seguimiento se llevó a cabo a las 4, 12 y 24 semanas.
Se evaluaron 371 pacientes: 285 (76,82%) con una prescripción adecuada y 86 (23,18%) con un uso que se consideró inadecuado. Setenta y cinco pacientes aceptaron iniciar un proceso de deprescripció. De estos, 61 (81,33%) mantuvieron la deprescripción a la semana 4, 56 (74,66%) en la semana 12 y 54 (72,00%) en la semana 24. No se observaron diferencias en el hecho de alcanzar con éxito la deprescripción o no, con respecto al sexo (p = 0,877), la edad (p = 0,635), la indicación del IBP (p = 0,663) o el régimen de deprescripción utilizado (p = 0,805). Ningún paciente tuvo un efecto adverso atribuible a la retirada de la medicación.
Según los autores, estos resultados confirman un índice elevado de utilización inadecuada de IBP en pacientes ingresados en un servicio gastroenterología. La aplicación de un algoritmo de deprescripción centrado en el paciente es una estrategia segura y eficaz para reducir su consumo inadecuado a medio plazo.
Se diseñó un estudio transversal entre diciembre de 2020 y febrero de 2021, a partir de una muestra de 2.784 miembros de la UB respecto del total del censo de la universidad (n = 52.529). Los participantes respondieron un breve cuestionario epidemiológico y se sometieron a las pruebas de cribado. Se calculó la prevalencia total de la infección por SARS-CoV-2 con una prueba PCR positiva o una serología para detectar anticuerpos IgG. Ninguno de los participantes en el estudio había recibido ninguna dosis de la vacuna.