Los bisfosfonatos orales reducen el riesgo de fracturas, pero su uso a largo plazo se asocia con un mayor riesgo de fractura femoral atípica y osteonecrosis mandibular. Esto ha llevado a que las guías recomienden considerar la interrupción del tratamiento (o una pausa terapéutica). Las pruebas que respaldan las pausas terapéuticas son limitadas, con pequeños ensayos de extensión y estudios observacionales heterogéneos. Los investigadores de este estudio, publicado en el BMJ, se propusieron evaluar la asociación entre las fracturas por fragilidad y la interrupción de la prescripción de bisfosfonatos tras tres y cinco años de tratamiento. También exploraron la incidencia de fracturas femorales atípicas y osteonecrosis mandibular tras tres y cinco años de prescripción continuada de bisfosfonatos.

Se diseñó un estudio de casos y controles a partir de dos cohortes anidadas. Los datos se obtuvieron del Clinical Practice Research Datalink Aurum, una base de datos longitudinal anonimizada de historias clínicas electrónicas de atención primaria del NHS, desde el 1 de enero de 1997 hasta el 31 de diciembre de 2022.
Se incluyó a adultos de ≥18 años en la fecha de la primera prescripción de alendronato o risedronato, con datos de atención primaria vinculados a los registros de los hospitales públicos. Los pacientes incluidos en las cohortes de 3 y 5 años debían haber recibido risedronato o alendronato, con una tasa de posesión del medicamento ≥67 %. Tras 3 y 5 años de tratamiento, el seguimiento se prolongó durante 2 años tras la interrupción del tratamiento y se analizó el tiempo hasta el primer evento: fractura por fragilidad, muerte o final del estudio. Los casos fueron aquellos que sufrieron una fractura por fragilidad y se emparejaron con hasta cuatro controles. La variable principal fue la incidencia de fractura por fragilidad tras la interrupción del tratamiento.
Se incluyeron datos de 26.809 y 13.408 pacientes a los que se les habían prescrito bisfosfonatos durante tres y cinco años, respectivamente. No se observó ninguna asociación entre la interrupción de la prescripción de bisfosfonatos y la fractura por fragilidad en aquellos pacientes que recibieron bisfosfonatos durante tres años [RR = 1,02, IC del 95 % (0,85–1,24)] o cinco años (RR = 0,92, IC del 95 %: 0,75–1,13)]. Tras tres y cinco años de prescripción de bisfosfonatos, la incidencia de fracturas femorales atípicas fue de 1,93 (IC del 95 %: 1,55-2,41) y 2,50 (1,92-3,26) por cada 1000 personas-año, respectivamente, Y la incidencia de osteonecrosis de la mandíbula fue de 0,07 (0,02-0,21) y 0,00 por cada 1000 personas-año, respectivamente, en un plazo de dos años.
Los autores concluyeron que no se observó ninguna asociación entre la interrupción del tratamiento con bisfosfonatos y las fracturas por fragilidad tras tres o cinco años de prescripción. La incidencia de fractura femoral atípica u osteonecrosis de la mandíbula fue baja.
Estos resultados respaldan la interrupción del tratamiento de hasta dos años tras tres o cinco años de prescripción de bisfosfonatos con buena adherencia. Se necesitan más estudios para determinar si los pacientes con alto riesgo de fractura por fragilidad también pueden interrumpir de forma segura el tratamiento con bisfosfonatos.
