Toxicidad de la cloroquina y la hidroxicloroquina

En el último número del Butlletí de Farmacovigilancia de Catalunya se revisan los aspectos de toxicidad de la cloroquina y la hidroxicloroquina.  Consideramos relevante recordar algunos mensajes importantes:

“… Los efectos adversos más frecuentes son prurito, náuseas y cefalea, pero ambas presentan toxicidad cardíaca y pueden predisponer a arritmias graves, cuyo riesgo puede aumentar con el uso concomitante de fármacos que alargan el intervalo QT, como la azitromicina. Otros efectos poco frecuentes, pero que pueden ser graves, son la hipoglucemia, los efectos neuropsiquiátricos, los trastornos hepáticos, las reacciones de hipersensibilidad idiosincrásicas y las interacciones farmacológicas.

Los antipalúdicos pueden asociarse a una hemólisis oxidativa, sobre todo en pacientes con variantes graves de déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD). Con la primaquina se ha descrito frecuentemente, pero la cloroquina y la hidroxicloroquina son mucho menos propensas a hacerlo.

La cloroquina y la hidroxicloroquina (pero también la azitromicina y el lopinavir / ritonavir) retrasan la repolarización ventricular y pueden alargar el intervalo QT corregido (QTc) en el electrocardiograma (ECG) con el consecuente riesgo de arritmias ventriculares, como torsade de pointes (TdP). Aunque es poco frecuente, este riesgo puede aumentar en los pacientes que reciben estos tratamientos de forma concomitante. La toxicidad cardíaca depende de la dosis y los casos de arritmias graves se han descrito sobre todo con sobredosis, pero también en dosis terapéuticas.

El uso de cloroquina o hidroxicloroquina para el tratamiento o la prevención de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 actualmente se basa principalmente en datos in vitro y estudios limitados en humanos. Aunque estos datos han abierto perspectivas alentadoras, no demuestran que sean fármacos efectivos en el manejo de los pacientes infectados y son necesarios estudios clínicos de calidad metodológica. Hay que ser conscientes de los diversos efectos adversos potencialmente graves, especialmente los cardíacos, a la hora de utilizar estos medicamentos de los que desconocemos la relación beneficio/riesgo en el tratamiento de la COVID-19. “

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